lun 8a. Ord. año Par antes Cuaresma (Id=174)

Primera Lectura

Ustedes no han visto a Cristo, y, sin embargo, lo aman; al creer ahora en él se llenan de una alegría indescriptible

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro
1, 3-9

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia, a través de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho renacer para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera. Una herencia reservada en los cielos para ustedes, a quienes el poder de Dios custodia mediante la fe para una salvación que se manifestará en el momento final.
Por eso vivan alegres, aunque un poco afligidos ahora, es cierto, a causa de tantas pruebas. Pero así la autentidad de su fe -más valiosa que el oro, el cual es perecedero a pesar de haber sido purificado en el fuego- será motivo de alabanza, gloria y honor el día en que se manifieste Jesucristo.
Todavía no lo han visto, pero lo aman; sin verlo creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y radiante, así recibirán la salvación, que es la meta de su fe.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 110, 1-2.5-6.9 y 10c

El Señor recuerda siempre su alianza.
Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión de los buenos y en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
El Señor recuerda siempre su alianza.
Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

Da alimento a los que lo respetan, acordándose siempre de su alianza. Mostró a su pueblo el poder de sus obras, dándole las heredad de los paganos.
El Señor recuerda siempre su alianza.
Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

Envió la redención a su pueblo, confirmó su alianza para siempre; su nombre es santo y digno de respeto; los que así proceden serán siempre alabados.
El Señor recuerda siempre su alianza.
Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza.
Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.
Aleluya.

Evangelio

Ve y vende lo que tienes y sígueme

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 17-27

Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, cuando iba Jesús de camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
"Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?"
Jesús le contestó:
"¿Por qué me llamas bueno?
Sólo Dios es bueno. Ya conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre".
El contestó:
"Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven".
Jesús lo miró con amor y le dijo:
"Una cosa te falta: vete, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego ven y sígueme".
Ante está respuesta, él puso mala cara y se fue apesadumbrado, porque poseía muchos bienes.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
"¡Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas!"
Los discípulos se quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió:
"Hijitos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí:
"Entonces, ¿quién podrá salvarse?"
Jesús, mirándolos fijamente, les dijo:
"Es imposible para los hombres, pero no para Dios. Para Dios todo es posible".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]